10 amistades bíblicas de las que puede inspirarse

"El amigo ama en todo momento, y en la desgracia se muestra hermano" ...

Lla amistad tiene un significado real en la Biblia y a menudo se enfatiza. La amistad se basa en el sentimiento de amor. Ahora, Jesús recuerda la importancia del amor cuando pidió a sus discípulos que amaran al Señor con todo su corazón y con toda su alma (Mateo 22: 37), luego amar a su prójimo como a sí mismos (Mateo 22: 39). Estas diez amistades bíblicas son ilustraciones perfectas del lugar que Dios puede tener en una amistad y cómo puede usar una amistad para llevar a cabo Su plan.

  1. Jonatán y David: una amistad llena de lealtad

La amistad de Jonatán y David es un buen ejemplo de sacrificio y lealtad. Jonatán protegió a David de aquellos que querían hacerle daño, luego regresó para servir junto a su padre. Se despidió de David: "¡Que el Señor esté entre tú y yo para siempre, entre mi simiente y tu simiente!" " 1 Samuel 20: 42. Después de la muerte de Jonatán, David tomará al hijo lisiado de Jonatán como uno de los suyos (2 Samuel 9).

  1. Elías y Eliseo: una amistad que edifica

Cuando Elías se estaba preparando para ir a Betel, le ordenó a Eliseo, su sirviente, que no lo acompañara. "No te dejaré" respondió Eliseo (2 Reyes 2:2). Sabía lo que iba a pasar, pero fue con ella de todos modos. Mientras discutían como dos viejos amigos, "un carro de fuego y caballos de fuego los separaron, y Elías ascendió al cielo en un torbellino" (2 Reyes 2: 9-12).

  1. Pablo y Timoteo: una amistad al servicio del Evangelio

Pablo era el mentor de Timoteo y lo consideraba su "hijo amado" (1 Corintios 4:17). Juntos, los dos amigos estaban decididos a difundir el evangelio. Dios nos llama a buscar la sabiduría de Dios y luego transmitirla. Dios difunde su Evangelio a través de nuestra forma de vida y a través de nuestras amistades.

  1. Rut y Noemí: una amistad fiel

Noemí primero perdió a su esposo y luego a sus dos hijos durante los siguientes 10 años (Rut 1: 3-5). Cuando decide salir de su país, pide a sus nueras que regresen a la casa de sus madres, pero "Ruth se aferró a ella" (Ruth 1: 14). Esta amistad demuestra la lealtad de Dios hacia aquellos que están comprometidos a servir a los demás.

  1. Marc y Paul: una amistad que ofrece confianza

La amistad de Marcos y Pablo nos enseña a nunca excluir a alguien como amigo. Pablo y Bernabé, que habían sido buenos amigos, siguen caminos separados por su desacuerdo sobre el carácter de Marcos. Más tarde, Marcos se unirá al grupo de amigos guiados por Cristo y será "útil para el ministerio" (2 Timoteo 4:11). Cristo nunca nos excluye. Aunque algunas amistades son rápidas y fugaces, pueden tener un impacto maravilloso en nuestra vida.

  1. Jesús y Juan: una amistad fiel hasta la muerte

Juan, "uno de los discípulos, el amado de Jesús, estaba acostado sobre el seno de Jesús" (Jean 13: 23). Se proclamó el favorito de los doce. Juan es el único de los doce discípulos que permanece al pie de la cruz. La lealtad y la confianza son factores importantes en una amistad. Cuanto más confiables seamos, más confiaremos en nosotros.

  1. Moisés y Aarón: una amistad al servicio de una visión

Dios había hecho tres milagros para que Moisés superara su miedo de hablar ante el faraón (Éxodo 4: 2-9). Pero le pidió a Dios que enviara a alguien más para hacerlo y Dios envió a Aarón (Éxodo 4:14). Moisés y Aarón se enfrentaron al faraón y finalmente sacaron a su pueblo de Egipto. Dios nos da amigos para ayudarnos a lograr lo que sentimos que es imposible debido al miedo. Dos amigos que caminan en la fe no son necesariamente perfectos, pero son casi invencibles.

  1. Abraham y Lot: una amistad que alivia

En la caída de Sodoma y Gomorra, los cuatro reyes se apoderaron de todas sus posesiones, así como de Lot, el sobrino de Abraham (Genèse 14: 11-12). La reacción de Abraham fue actuar para salvar a su sobrino (Genèse 14: 14-16). Abraham arriesgó su vida para que Lot restaurara la libertad de su amigo. ¡Qué excelente ejemplo de amor desinteresado y sacrificado!

  1. Pablo, Filemón y Onésimo: una amistad al servicio de la reconciliación

Onésimo era el esclavo de Filemón que huyó después de robarlo. Una vez se encontrará con Paul y los dos se convertirán en amigos cercanos (Filemón 1:12). Pablo dirigirá una carta a Filemón en nombre de Onésimo (Filemón 1:18) luego envíelo de regreso a Filemón. En lugar de mirar egoístamente lo que nuestros amigos pueden hacer por nosotros, busquemos también conocer el propósito por el cual Dios los ha puesto cerca de nosotros.

  1. Jesús y tú: una amistad que lo da todo

"No hay mayor amor que dar la vida por tus amigos" (Jean 15: 13). No hay mayor amistad que la que hay entre Jesús y tú. Sabía cada detalle sobre ti antes de que nacieras. "Ustedes son mis amigos" (Jean 15: 14). Jesús dio su vida en la cruz para que usted fuera salvo. “No me elegiste a mí; pero yo te he elegido a ti ”(Jean 15: 16).

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La redacción

fuente: Paso de peatones.com

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