¿Cómo unir a una generación perdida en sus teléfonos inteligentes?

Solo podemos verlo a nuestro alrededor, y se vuelve obvio decir que los adolescentes están absorbidos por su teléfono inteligente.

Mdesafortunadamente, sus mayores no necesariamente trazan un mejor camino en esta área. Pero a diferencia de la generación más joven, los adultos experimentaron un período en el que evolucionaron sin hiperconexión. Por lo tanto, pueden consultarlo y considerar volver a él. Para demasiados adolescentes, el teléfono inteligente se ha convertido en el único horizonte y todos los estudios revelan los efectos devastadores de una exposición excesiva.

Los padres, maestros y educadores enfrentan un nuevo desafío. Acompañar a adolescentes y jóvenes en un otro lugar.

No es tan simple, porque el teléfono inteligente es una herramienta extraordinaria. Mensajería, redes sociales, juegos, GPS, música, buscadores, aplicaciones de todo tipo, fotos, compras… Tanto es posible con un smartphone. Aprende, diviértete, comunica ... Nada malo en sí mismo. El verdadero problema es la adicción y las consecuencias que se derivan de ella, como estar encerrado en la pantalla en detrimento de la "vida real", la ansiedad y, en última instancia, la depresión.

La pregunta está viva con la mayoría de los padres. ¿Cómo ayudar a los adolescentes y apoyarlos en el uso de las nuevas tecnologías?

  • Definir dependencia

No todos los adolescentes se volverán adictos a sus teléfonos. El uso excesivo es una señal de advertencia a tener en cuenta. Pero es cuando el usuario comienza a desconectarse de los demás, se vuelve incapaz de abstenerse y cambia de comportamiento que es una cuestión de adicción.

No todas las dependencias son iguales. Muchos adolescentes, al igual que los adultos, sufren adicciones que van más allá de su teléfono, como el juego, las compras compulsivas, la pornografía, las redes sociales ... Estas adicciones se ven amplificadas por la accesibilidad instantánea que brindan los teléfonos inteligentes, pero el teléfono en sí puede no serlo. Ser adicto. Eliminarlo no resolvería el problema básico.

Por eso es útil definir dónde se ubica la dependencia.

  • Anime a su adolescente a ser paciente

Los estudios han encontrado que los adolescentes se vuelven adictos a su teléfono inteligente debido a la satisfacción que les brinda. Las notificaciones y los me gusta activan el circuito de recompensa y la dopamina, la hormona liberada durante el consumo de drogas. La gratificación instantánea que ofrece la computadora portátil alimenta la adicción.

Desarrollar actividades que les permitan tener paciencia, desarrollar un proyecto a largo plazo, trabajar en él con regularidad para finalmente obtener satisfacción, es un ejercicio muy útil para contrarrestar la instantaneidad de las recompensas del smartphone. Al desarrollar el gusto por el esfuerzo y la paciencia, los jóvenes exploran otros modos de satisfacción que son más difíciles de obtener pero también mucho más duraderos.

  • Deja que los adolescentes se aburran

Hoy, los adolescentes ya no se aburren. Ya no tienen tiempo para el silencio y el pensamiento errante, porque en cuanto llega el aburrimiento, el teléfono llena el vacío.

Ya no hay lugar para la contemplación, mirar por la ventana, la oración, el aburrimiento, la meditación de la Palabra ...

¿Qué pasaría si volviéramos a enseñar a los adolescentes estas cosas simples y naturales tan preciosas que el teléfono celular intenta robarles, usurpando parte de su pensamiento crítico y creatividad, pero también del tiempo que podrían dedicar a investigar la intimidad con Dios?

  • Pídale a los adolescentes que pongan sus prioridades en orden.

Muchos adolescentes tienen sueños, planes, metas en la vida que, literalmente, pueden ser aniquiladas por la adicción. Hablar con ellos sobre sus proyectos, sus prioridades y sus deseos, puede llevarlos a una toma de conciencia, un deseo de realización y, al mismo tiempo, un alejamiento de las computadoras portátiles.

Al restablecer las prioridades, establecer metas y darse cuenta de que el tiempo perdido en una pantalla no siempre lo compensa, se pueden producir cambios.

  • No asuma que un adolescente no quiere hablar

A fuerza de ver a su adolescente postrado en su pantalla, terminamos pensando que no quiere comunicarse, y muchas veces es un error creerle. Nada reemplazará jamás una relación física, un diálogo, un simple momento para compartir. No espere a que su hijo adolescente hable con usted y no dude en preguntar u ofrecer algo.

  • Recuerde predicar con el ejemplo

También es un desafío para los adultos, pero nada reemplazará el ejemplo que dio en todas las áreas. Hay más en la vida que pantallas.

Entonces, incluso cuando se sienta fatiga y estrés, no olvidemos abrirnos a nuestros seres queridos, para crear oportunidades de discusión y compartir que tendrán un efecto positivo en toda la familia.

La redacción

Basado libremente en un artículo de Joel Ryan en Paso de peatones

© Info Chrétienne - Autorización de reproducción parcial corta seguida de un enlace "Leer más" a esta página.

APOYAR INFORMACIÓN CRISTIANA

Info Chrétienne al ser un servicio de prensa online reconocido por el Ministerio de Cultura, tu donación es deducible de impuestos hasta en un 66%.