Covid-19: En Bolivia, la crisis de salud agrava las desigualdades de género

La crisis del coronavirus no dejará de tener consecuencias para las economías más frágiles.

Como muchos países del mundo, Bolivia ha adoptado estrictas medidas de contención para limitar la propagación de la epidemia, provocando el cese o incluso el declive de diversas actividades económicas. En el segundo trimestre de 2020, el producto interno bruto (PIB) de este país de casi 12 millones de habitantes ubicado en el centro del continente sudamericano repentinamente contraído en un 11,11%, lo que la convierte en una de las economías más afectadas de América Latina.

Durante las crisis, los grupos vulnerables tienden a ser los más afectados. Entre ellas se encuentran las mujeres que, en Bolivia, generalmente permanecen en el empleo informal o tienen los trabajos más precarios. En una estudio reciente, estamos tratando de evaluar los efectos de la actual crisis de salud en ellos.

Una mayor carga doméstica

Los investigadores interesados ​​en epidemias anteriores, como el Zika o el Ébola, habían demostrado que habían empeoramiento de las desigualdades de género Preexistente. Parece muy probable que será lo mismo con el Covid-19, por la situación de la mujer en los países de América Latina y el Caribe.

De hecho, de acuerdo con Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las mujeres continúan sobrerrepresentadas en sectores altamente expuestos a la contaminación (72,8% del personal empleado en el sector salud). Ellos tambien sufren aumento de la carga de trabajo doméstico, entre el cuidado de los niños cuyas escuelas están cerradas y el cuidado de algún enfermo.

Bolivia, en el centro del continente sudamericano. Connormah / Wikimedia, CC BY

En Bolivia más particularmente, las brechas de género siguen siendo evidentes y se refieren a múltiples dimensiones: las mujeres experimentan una tasa de pobreza más alta que los hombres a nivel nacional (38% contra 36%), y esta tasa supera el 50% en las zonas rurales. En el mercado laboral, la tasa de participación de las mujeres es mucho más bajo que el de los hombres (65,2% contra 82,6%) y las mujeres trabajan en un número de sectores muy pequeños, principalmente relacionada con los servicios y la agricultura tradicional siendo la más intensiva en empleo femenino.

Algunas estudios reveló que las brechas de género en el mercado laboral se han ampliado excavado debido a la pandemia. Sin embargo, muy pocos han abordado aspectos del ámbito sin fines de lucro, donde las actividades domésticas y de cuidado no remuneradas suelen ser responsabilidad de las mujeres.

Disminución de la producción

En nuestro trabajo, evaluamos el impacto de dos escenarios, uno moderado y otro más severo, que dan un rango de estimaciones. Estos escenarios se ven impactados por shocks internos (cierre de comercios, teletrabajo y distanciamiento social) y por shocks externos a la economía (caída de los precios mundiales del petróleo y de los minerales, caída de la demanda de exportaciones por parte de los propios socios comerciales. Incluso afectados por la pandemia, caída en transferencias de dinero de bolivianos a sus familias en casa).

La crisis de salud parece augurar fuertes efectos sobre la tasa de pobreza de las mujeres en Bolivia. Aizar Raldes / AFP

Incluso teniendo en cuenta que no todos los sectores de la economía se ven afectados de la misma forma (los más dependientes del comercio exterior son mas afectado), los resultados revelan que todo el tejido se vuelve menos productivo debido a las diversas medidas de confinamiento y distanciamiento social.

Cuatro sectores en particular están sufriendo recortes de producción de más del 10%. Estos son el sector comercial y financiero, los servicios comunitarios y sociales, la industria de maquinaria y la industria de hidrocarburos y minería.

Dado que la reducción de las actividades económicas conduce a una disminución de la demanda de mano de obra, se producirían despidos en la mayoría de los sectores económicos. En definitiva, el empleo cae un 3,77% en el escenario moderado y un 5,73% en el escenario severo de medio plazo.

Más allá de las fronteras bolivianas

Los resultados auguran, en resumen, efectos devastadores sobre la economía y el pueblo bolivianos. La disminución del crecimiento del PIB, la disminución del empleo y la disminución de los niveles de ingresos y consumo de los hogares, los agentes económicos más afectados, se traducen invariablemente en mayores tasas de pobreza.

Además, los impactos específicos de género sugieren que la crisis de salud está contribuyendo a ampliar la brecha de pobreza de género y las brechas existentes en el mercado laboral, que ya eran perjudiciales para las mujeres bolivianas. En particular, las mujeres no calificadas sufrieron doblemente por su presencia en las actividades económicas más afectadas por las medidas de contención y por el fuerte aumento de los gastos domésticos. En el escenario severo, más del 43% de los hogares encabezados por mujeres se encuentran en situación de pobreza.

Los resultados de este estudio se extienden más allá de las fronteras de Bolivia. Se espera que otros países latinoamericanos que, como Bolivia, tienen importantes disparidades de género en el mercado laboral, experimenten la misma tendencia vinculada a la pandemia.

Los resultados parecen lo suficientemente sólidos como para ayudar a orientar algunas medidas adecuadas en el contexto de Covid-19. Las medidas deberían, por ejemplo, dirigirse a más sectores en los que las mujeres siguen estando muy presentes, como el comercio minorista o los servicios comunitarios y sociales, que se han visto gravemente afectados. El apoyo a estos sectores permitiría la reanudación de las actividades y, sobre todo, la recuperación de parte de los puestos de trabajo perdidos por las mujeres.

En el otoño de 2020, Luis Arce reemplazó a Evo Morales como jefe del país. Aiza Raldes / AFP

Además, el gobierno de Luis Arce, que reemplazó a Evo Morales en noviembre de 2020, podría promover inversiones en sectores susceptibles de reducir la carga doméstica de estos últimos (por ejemplo, el sector del agua o cuidado infantil) y los ancianos). Por último, un conjunto de medidas de apoyo para aumentar el poder adquisitivo y frenar el aumento de la pobreza, que se dirigiría principalmente a las mujeres no calificadas, podría constituir una intervención eficaz.

Sin embargo, en la actualidad, los planes de estímulo, en particular el programa fiscal y financiero del Banco Central de Bolivia presentados en marzo de 2021 (que aún no se han tenido en cuenta en nuestro estudio) no se dirigen específicamente a las mujeres. De hecho, junto con las transferencias pagadas a los hogares y una transferencia específica para mujeres embarazadas, los sectores económicos focalizados tienen como objetivo primordial fortalecer la industrialización del país.

helena maisonnave, Profesor de Economía, Universidad de Normandía de Le Havre et luis enrique escalante, Estudiante de doctorado en economía, Universidad de Normandía de Le Havre

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