Descubre el Geoint, este nuevo sistema de inteligencia militar sobre lugares y hombres

El conocimiento de los lugares y las personas en sus territorios siempre ha sido uno de los requisitos previos para toda actividad humana, incluso la omnipotencia. Basta considerar la guerra en Ucrania, en marzo de 2022, para darse cuenta de que las mayores potencias están informadas en tiempo real de la situación operativa del avance de las tropas rusas y de la resistencia ucraniana. Este conocimiento preciso de los hechos en su entorno global depende de tecnologías y procesos analíticos cada vez más sofisticados.

Si Sun Tse, en El arte de la guerra es VIe Siglo aC. J.-C., ya podía recomendar “Conoced el Cielo y la Tierra, y vendrá la victoria”, los medios de conocimiento permanecieron durante mucho tiempo muy limitados, incluso inciertos. Quien tomaba las decisiones, ya fuera príncipe, estratega o comerciante, se basaba con mayor frecuencia en información geográfica imprecisa o inexistente.

Sin embargo, desde la Primera Guerra Mundial, estos medios de conocimiento, como la fotografía aérea, se han diversificado y hoy alcanzan un nivel inigualable de precisión informativa. Esta dinámica toma el nombre de "Gente" (Para inteligencia geoespacial, o inteligencia geoespacial). Este término, hasta ahora desconocido en el idioma francés fuera de un grupo de especialistas, designa el proceso de fusión de datos geolocalizados de todos los sensores posibles y todas las fuentes disponibles y, a menudo, con una precisión muy alta. Un nuevo paradigma de conocimiento está emergiendo para el decisor al punto de aparecer como disciplina total y convergencia de todos los saberes.

El surgimiento de un nuevo modelo de conocimiento

Ya en la década de 2000, Estados Unidos definió un nueva estrategiaDominio de la información. El desarrollo de nuevos sensores, como nanosats, y la adopción de una nueva cultura de utilizar el conocimiento en beneficio de la anticipación y la gestión de crisis han llevado a la producción de una nueva disciplina total. Geoint se convierte en la especialidad de Agencia geoespacial nacional (NGA) creada en 2003. Designa entonces el uso de imágenes satelitales complementadas con otras fuentes de información para recopilar, procesar, producir y difundir información de alto valor agregado, en particular georreferenciada y geolocalizada.

Originalmente destinado a la inteligencia militar en beneficio de las unidades y autoridades político-militares, su uso se ha extendido a todas las actividades económicas y públicas (salud, educación, etc.) así como a la gestión de crisis, como durante Huracan Katrina en 2006. Luego pasó a ser sinónimo de monitoreo (enfoque descriptivo a través de la producción de datos verificados de múltiples fuentes), predicción y pronóstico (enfoque vinculado a la anticipación) y recomendación en la medida en que permite proponer recetas .

Gracias al avance de las nuevas tecnologías digitales desde la década de 1990, las capacidades de conocimiento se han ampliado para satisfacer necesidades cada vez mayores, tanto para operaciones militares (Irak y Afganistán, Sahel y Oriente Medio) como para todas las actividades humanas (gestión de atascos en áreas metropolitanas, seguimiento de entornos naturales, gestión de actividades agrarias, etc.).

Geoint se ha convertido así en fuente de un nuevo tipo de poder, al crear un nuevo modelo de conocimiento gracias a la precisión de la localización, la fusión de datos y la realización del análisis de la información retenida. Todas las potencias mundiales tienden a adquirirlo: Estados Unidos y sus aliados históricos desde la década de 2000, grandes organismos internacionales como Naciones Unidas o la Unión Europea, potencias emergentes desde la década de 2010 como India o China.

Datos y análisis geolocalizados, base del retorno de la geografía como conocimiento estratégico

La ventaja de Geoint es su capacidad para georreferenciar y geolocalizar cualquier tipo de información de interés para un decisor militar, económico o político. En el campo militar, por ejemplo, permite atender las necesidades de anticipación estratégica, la planificación previa a la decisión, la planificación operativa o la realización de operaciones en tiempo real.

Obviamente, la fusión de datos geolocalizados depende de un conjunto de sensores, herramientas y técnicas. Por ejemplo, el procesamiento de datos se basa en la geomática, sistemas de información geográfica y la geovisualización de datos recopilados en un marco de tiempo, como amenazas naturales durante diez años o delincuencia urbana durante una semana en un distrito en particular.

La cuestión de los grandes datos se ha impuesto así en la década de 2010, poniendo en primer plano varias cuestiones que son tanto técnicas como intelectuales.

Estos subrayan la importancia de dominar diferentes sectores clave de Geoint, como la ciencia cartográfica, la teledetección, los sistemas de información geográfica (SIG) y el análisis espacial. A fines de la década de 2010 se agregaron otros aspectos como la producción participativa, la geografía humana, el análisis visual, la anticipación. En 2019, el Estrategia NGA para 2025 acentúa sus prioridades hacia el análisis y visualización de datos, la explotación de Geoint avanzados (la denominada triple A: Automatización, Aumento, Inteligencia Artificial), la modelización de actividades y de la Tierra y la producción de datos.

El interés de Geoint también radica en su uso con fines de análisis y apoyo a la toma de decisiones. De hecho, en el centros de fusión Geoint, ya sea nacional o internacional, su actividad está asociada al ámbito de la explotación de datos. Se trata de una cuestión de análisis geográfico y geopolítico que requiere competencias específicas en cuanto a metodología, razonamiento y conocimiento regional (Sahel, Siria, etc.).

En otras palabras, la disciplina Geoint, que parece ser esencial en muchas actividades humanas, está en la fuente de una nueva ciencia de la información geoespacial basada en datos de imágenes, pero también en topografía y toponimia, cartografía, geografía física y geografía humana. Entre otros ejemplos, el Geoint desarrollado en Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCom), creada en 2004, produce productos de gestión civil de crisis en las áreas de ayuda humanitaria (campos de refugiados, por ejemplo), planificación de emergencias (desastres naturales), monitoreo de seguridad general (migrantes ilegales en el Mediterráneo).

Hacia una ciencia de la información geoespacial

Desde finales de la década de 2010, Geoint ha estado renovando el conocimiento geográfico y geopolítico, particularmente en el contexto de la multiplicación de las operaciones de gestión de crisis en todo el mundo. La estructuración de un razonamiento/diseño de una metodología de análisis, que se encuentra bajo explotación en el proceso Geoint, toma forma para explotar las mejores posibilidades de las herramientas y extraer la información esencial, la mayoría de las veces centrada en la geografía humana.

Los campos de "análisis de big data" (datos analizados después del proceso de fusión) y análisis visual (interfaz visual que combina geomática, big data y análisis) están emergiendo como especializaciones profesionales.

Al mismo tiempo, el desarrollo del Geoint actual tiende a descompartimentar el conocimiento hasta convertirse en una disciplina total más allá de lo que antes se denominaba “los Ints”. El Osint (código abierto) es, por ejemplo, uno de estos "Int" que aparece como parte del Geoint, ubicado en el centro del proceso de convergencia global de datos.

El Geoint tiende a renovarse constantemente por la profusión de datos accesibles y por la creciente tecnicidad de las herramientas. Supone afrontar retos técnicos relacionados con la explotación de datos, la saturación de las redes de información, la interoperabilidad de los sistemas así como la capacidad de transmisión. Una de las soluciones aportadas se refiere al uso de la inteligencia artificial, aprendizaje profundo y máquina de aprendizaje.

Estos nuevos medios técnicos mejoran la calidad y el rendimiento de Geoint en una serie de actividades como el apoyo a la decisión de las empresas en cuanto al conocimiento de un sitio de interés (inteligencia de negocios geoespacial o investigación de mercado) o gestión de crisis (Geoint Estratégico o el estudio de los riesgos geopolíticos de un sitio). Sin embargo, el tecnicismo no reemplaza la habilidad del analista para cumplir con el propósito de Geoint, que sigue siendo el apoyo a la decisión.

Otro gran desafío se relaciona con la cuestión de la formación de analistas, que a menudo sigue siendo el tema más incomprendido y más estratégico en el desarrollo de esta nueva ciencia de la información geoespacial.

La estrategia de la NGA la convierte en una de sus prioridades para la década de 2020. En Francia, en Sorbonne Université Lettres, un máster Geopolítica-Geoint, abierto desde 2020, tiene como objetivo formar a los futuros analistas a través de la hibridación del conocimiento. En alianza con el Ministerio de las Fuerzas Armadas, esta formación prepara ejecutivos en el campo de la imaginería espacial, la fusión de datos geolocalizados y el análisis geopolítico.

El uso de Geoint también plantea muchas otras cuestiones, tanto éticas (intrusión de Geoint en la privacidad, por ejemplo), legales (acceso a los datos, soberanía de los datos) como económicas (rentabilidad, estructuración del ecosistema). Iniciado en los Estados Unidos en la década de 1990, Geoint se está consolidando gradualmente como una ciencia global basada en el proceso de fusión de información geográfica de múltiples fuentes. Se está volviendo central mucho más allá de la inteligencia de la que se deriva, y esencial para los Estados que aspiran a convertirse o volver a ser potencias mundiales.

Felipe Boulanger, Profesor Universitario de Geografía, Universidad de la Sorbona

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