Hablando a los niños sobre la trata de esclavos: "Alma", la historia de una novela

Es chocando con la realidad y multiplicando experiencias que cada niño dibuja su camino hacia la edad adulta. Pero su personalidad y sus convicciones, también las forja a partir de las imaginaciones en las que está inmerso y de las historias que le son contadas. Nuestra serie "La infancia de los libros" te invita a descubrir la complejidad y extraordinaria diversidad de la literatura infantil. Después de episodios dedicados a algunos grandes autores de hoy luego a una figura atemporal, Bécassine, inmerso en la obra literaria de Timothée de Fombelle, entre la historia y la ficción.

Si la historia de la esclavitud ha dado lugar a varias obras recientes, pensemos en Amado, por Toni Morrison o Doce años un esclavo de Steve McQueen, adaptado del testimonio de Solomon Northup –, sigue siendo un tema complejo de abordar en la literatura infantil.

¿Cómo, en efecto, introducir a los niños y adolescentes al conocimiento, sumamente necesario, de un período de la historia conocido por sus atrocidades? ¿Cómo sacar ficciones de él, cuando también tenemos tan pocos testimonios directos de esclavos?

Es a este proyecto que Timothée de Fombelle con su trilogia Alma, incluidos los dos primeros volúmenes, El viento se levanta et el encantador, fueron publicados por Gallimard Jeunesse en 2020 y 2021. Nacido en 1973, Timothée de Fombelle es autor de varios éxitos para jóvenes, en particular novelas de aventuras. Tobie Lolness (2006 2007-) y Vango (2010-2022). Alma se inspira en la historia del siglo XVIIIe siglo una trama que aborda el comercio de negros africanos, deportados como esclavos por los europeos a territorios americanos.

“Alma. El viento se levanta”, presentado por Timothée de Fombelle (Librairie Mollat).

Invitado en la Universidad de Nanterre en la primavera de 2022, como parte de una serie de reuniones dedicadas al XVIIIe siglo en las novelas contemporáneas, Timothée de Fombelle llegó a presentar Alma, exponer su método de trabajo (sus fuentes, el lugar que otorga a la documentación…) y hablar sobre el trabajo de escritura del novelista ante tal tema.

Su historia cruza los destinos de muchos personajes: cautivos y marineros, cazadores y terratenientes, en un contexto de debates por la abolición. Todo comenzó en 1786, en el valle de Isaya, en algún lugar de África. Alma pasa días felices allí con su familia. Cuando su hermano es hecho prisionero por cazadores de esclavos, la joven está dispuesta a hacer cualquier cosa para encontrarlo, incluso si eso significa seguirlo hasta el fin del mundo.

Descubrirá las pésimas condiciones de la travesía del Atlántico, la efervescencia de Saint-Domingue -una colonia que pronto será avivada por una poderosa revuelta-, las injusticias en las plantaciones de Luisiana y el suspendido esplendor de la corte de Versalles.

En el patio de documentación

Escribir sobre la trata atlántica de esclavos, incluso para componer una novela, presupone hacer un trabajo de documentación previo. No sólo por fidelidad histórica, sino porque la magnitud del sufrimiento vivido compromete al escritor, en cierta medida, a una exigencia de precisión, donde la realidad a veces supera a la imaginación.

¿Cómo representar, en efecto, el lugar irrisorio concedido a los cautivos en las naves? Alma, en torno a las ricas ilustraciones de François Place, se ocupa de evocar con minuciosidad los barcos negreros como el funcionamiento de las plantaciones. Es importante que los jóvenes lectores entiendan que comercio triangular, cómo los armadores convierten el “oro invisible” en seres humanos, luego en mercancías y nuevamente en oro.

Sin embargo, este conocimiento, nutrido por la lectura de numerosos documentos, no debe volverse enciclopédico. Es por medios estrictamente románticos que Timothée de Fombelle relata estas vidas desperdigadas en tres continentes. Alma asombra por la cantidad de sus personajes, poco frecuente en una obra para jóvenes.

Encuentro con Timothée de Fombelle (Biblioteca de la Universidad de París-Nanterre, 2022).

Además de la heroína homónima, encontramos a Joseph Mars, un grumete francés, Amélie Bassac, hija del naviero y dueño de la plantación - ella que "lucha por abrir los ojos a la inmensidad de los dramas que viven estos hombres y estos mujeres”-, Gardel, el infame capitán, o incluso Oumna, esa famosa Eva cautiva, cuya memoria tratamos de borrar con el nombre…

Esta multitud de personajes, que aparece en la portada del libro, permite evocar a todos los que, directa o indirectamente, participaron en la trata de esclavos y así representarla en toda su complejidad.

Un viaje iniciático

Alma elige a un narrador omnisciente, capaz de comentar los hechos sobresalientes así como de inmiscuirse en los pensamientos de los demás. El ejercicio no es fácil. ¿Cómo podemos hablar de la esclavitud sin hablar en nombre de quienes la vivieron? Signo de lo que está en juego en tal empresa, el editor Walter Brooks, que traduce la mayor parte de las obras de Timothée de Fombelle, decidió no publicar Alma en inglés.

Dominada por un narrador deliberadamente crítico, la novela da acceso a los puntos de vista sucesivos de cautivos, espectadores externos más o menos implicados, a veces esclavistas. Joseph Mars, el grumete a quien se describen los prisioneros hacinados en el barco, repite: "Lo sé", pero "sabe muy bien que en realidad no sabe". Tiene que observar la larga marcha de los africanos llevados en la barca para tomar conciencia de esta realidad.

Los jóvenes lectores están invitados a realizar el mismo viaje iniciático, frente a la procesión de estos exiliados, mientras ante sus ojos se desvanece “el borde blanco de su continente”. Medios, sin duda, de hacer sentir a estos lectores a través de la ficción, desde el extremo de su imaginación, lo que significaba la esclavitud.

A veces es necesario utilizar medios tortuosos para representar lo peor en una novela para jóvenes. Un viejo pirata cuenta cómo un barco lleno de cautivos fue hundido por un motivo puramente administrativo. El estilo indirecto muestra aquí sin mostrar directamente. De la misma manera, cuando el joven esclavo Lam se da a la fuga, la posibilidad del fracaso -del castigo que le espera- se formula en negación, en forma de una simple hipótesis: Lam logrará escapar y unirse a la rebeldes granates.). La novela navega de esta manera, consciente de los dos escollos de sobreoferta y dilución.

La estela de las Luces

Es todo un apartado de la historia del siglo XVIIIe siglo que muestra Alma, sino también de su literatura. Detrás de la voz que declara, en El viento se levanta : "Toda esta desgracia por un poco de café, mermelada y chocolate a la hora de la merienda... Por esta locura de azúcar que invadieron los salones de Europa", escuchamos los grandes textos abolicionistas que siguen alimentando la memoria colectiva. “Este es el precio por el que comes azúcar en Europa”, dijo el esclavo mutilado en Candide de Voltaire.

Escena de Pablo y Virginia, de Bernardin de Saint-Pierre.
Charles-Melchior Descourtis, vía Wikimedia

"Se convendrá en que no llegue a Europa un tonel de azúcar que no esté manchado de sangre humana", escribió Helvétius en su Espíritu. También encontramos en Alma, como con Bernardin de Saint-Pierre, la oposición entre el microespacio utópico del valle feliz y el gran mundo malo, en el que la trata de esclavos tiene rienda suelta. Creemos que estamos viendo de nuevo a Domingue, este personaje de Paul y Virginia representada en grabados y pinturas famosas de la época.

Sí, hay ecos de la Ilustración en la novela de Timothée de Fombelle, pero también un cuestionamiento de ésta, a raíz de una corriente historiográfica que insiste en sus ambigüedades ideológicas. El dueño del barco negrero tiene una biblioteca impresionante, lo que no le impide enriquecerse con el comercio de esclavos. En la propiedad de Santo Domingo que atraviesa la heroína, encontramos las obras de Jean-Jacques Rousseau, mordisqueadas por las ratas, esas mismas ratas con las que los esclavos reducidos a comerlas se envenenan. Aún aquí, Alma traza su camino entre la celebración y la crítica inequívoca.

"Está prohibido saber lo que aún no ha sucedido", declara con picardía el narrador, antes de embarcarse en un conocido episodio histórico: el hundimiento de la expedición de La Pérouse. El segundo volumen deAlma nos deja en 1788, en Versalles. Los curiosos tienen una idea de lo que les espera, en el tomo 3, de 1789...

Mientras tanto, los lectores jóvenes (y menos jóvenes) habrán descubierto, a lo largo de dos volúmenes, en toda su complejidad estas "vidas enredadas" por la trata de esclavos, en una poderosa novela de aventuras que se centra en unos años decisivos de nuestra historia y que pretende encarnar su memoria.

audrey faulot, profesor de literatura francesa del siglo XVIII, Universidad Paris Nanterre - Universidad Paris Lumières

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