Luce sin superficialidades: ¡es posible!

En un mundo que dicta la apariencia adecuada y las medidas adecuadas, a veces nos resulta difícil saber cómo mejorar razonablemente nuestra apariencia sin dejar de aceptarnos como somos. Algunos consejos prácticos.

¿Quién de nosotros puede decir que estamos seguros, en todo momento y en todas las circunstancias, de que ella es una criatura maravillosa (Sal. 139)? Cada ser humano es a imagen de Dios, por lo tanto, cada mujer es única y maravillosa. ¡Qué regalo haber sido creada de manera diferente, y qué suerte poder resaltar su belleza física como un reflejo de su riqueza interior!

Cuando me miro ...

Cada uno de nosotros tiene partes de nuestro físico que valoramos y otras no. Son muchos los consejos para reequilibrar y armonizar nuestra silueta. Poco a poco, podemos ir descubriendo "tips" que nos permiten resaltar nuestras fortalezas y borrar nuestros puntos débiles: ¿cómo reequilibrar, por ejemplo, hombros estrechos o caídos? ¿Qué pasa si tienes un vientre prominente, caderas anchas, senos pequeños o grandes? ¿O qué pasa si nos encontramos demasiado pequeños o demasiado grandes?

El principio de la mirada

Empecemos por un elemento fundamental: el foco. Esto nos iluminará sobre cómo llamar la atención sobre nuestras fortalezas. De hecho, debe saberse que los ojos operan una especie de escáner cuando se encuentran frente a una persona, un objeto u otro. ¡Es un mecanismo inconsciente y automático del ojo sobre el que vamos a jugar! Gracias a este escáner, la mirada se sentirá atraída por cada cambio de tejido, color, detalle (bisutería, accesorio, etc.) y al mismo tiempo le prestará atención.

Es decir, solo tenemos que elegir bien nuestros complementos y llevarlos donde queramos llamar la atención. Lo mismo ocurre con la parte inferior de un suéter, blusa, chaqueta u otra ropa. Así que asegurémonos de que nuestra ropa se detenga en las partes más armoniosas de nuestra silueta. Por ejemplo, si tenemos caderas anchas, elijamos algo que se detenga justo encima o debajo de ellas.

La ilusión de la mirada

Con esta misma idea de un escáner visual, ahora es fácil entender que una prenda a rayas obligará al ojo a realizar un escaneo de líneas. Esto significa que las líneas horizontales ampliarán la percepción de la parte del cuerpo donde se ubican. Por el contrario, las líneas verticales obligarán al ojo a barrer de arriba a abajo y, por lo tanto, darán la ilusión de delicadeza y longitud.

Experimentemos con este primer truco observándonos con una mirada benévola. ¡Nos lo merecemos!

C. Streiff

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Artículo publicado originalmente en diciembre de 2021

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