Cuando no perdonarse a sí mismo es el problema

En la cultura cristiana usamos mucho la palabra "perdón". Creemos en Dios que toma todas nuestras imperfecciones, defectos, fracasos y nos justifica por su gracia. Muchos de nosotros, sin embargo, vivimos en secreto una doble vida de vergüenza.

Comparte esta imagen en Facebook

NCreemos en el poder de la misericordia de Dios, pero nuestros pensamientos se concentran en los errores que Dios cometió en la cruz. Llevamos el peso de la culpa. Somos tan profundamente conscientes de nuestras propias imperfecciones, que a pesar de nuestro conocimiento de la gracia de Dios, no evolucionamos en esta libertad.

¿Cómo aprender a vivir en la gracia que se nos ha dado con tanto amor?

  • Hagamos las paces con nuestros lamentos

A veces tendemos a confundir la culpa con el arrepentimiento. Algunas de nuestras acciones no son malas, algunas de nuestras elecciones no producen el efecto deseado, pero no tiene por qué ser pecado.

La vida está llena de altibajos, buenas y malas elecciones, y no tenemos control sobre los acontecimientos. No podemos retroceder, pero podemos avanzar convencidos de que hemos aprendido de estas situaciones, porque los obstáculos en nuestra vida nos hacen crecer y llevarnos a nuevas etapas.

  • ¿Hemos pedido perdón?

Cuando tenemos éxito en pedirle perdón a Dios y rogarle su gracia, a menudo nos resulta más difícil pedir perdón a aquellos a quienes hemos lastimado. Requiere un esfuerzo extra, pero muchas veces es un paso imprescindible, que deja la posibilidad al otro de acabar con su dolor y nos permite dejar atrás el pasado.

  • Nuestros errores no son nuestra identidad

Reconocer nuestros errores es un paso importante, pero dejar que nuestras acciones definan quiénes somos es una deriva. No importa lo que hagamos, podemos experimentar la gracia del Señor y dejarnos transformar en Cristo, porque "él no nos trata según nuestros pecados, no nos devuelve según nuestras iniquidades ..."

  • Hagamos de la alegría nuestra prioridad

Castigarte a ti mismo viviendo en la culpa nunca nos hará sentir mejor y libres. No nos perdonamos a nosotros mismos, cuando Dios mismo ya nos ha perdonado.

Cuando la vergüenza y la culpa nos dicen que somos indignos, Jesús está allí para acercarse a nosotros nuevamente. Nos pide que permanezcamos en libertad y aceptemos plenamente su gracia.

Comparte este video en Facebook


La redacción

fuente: Revista relevante

 Publicado originalmente el 8 de noviembre de 2016

© Info Chrétienne - Autorización de reproducción parcial corta seguida de un enlace "Leer más" a esta página.

APOYAR INFORMACIÓN CRISTIANA

Info Chrétienne al ser un servicio de prensa online reconocido por el Ministerio de Cultura, tu donación es deducible de impuestos hasta en un 66%.